martes, 16 de octubre de 2012

Contaminacion en la Capital Federal









La Capital Federal y el Gran Buenos Aires padecen problemas ambientales que afectan la calidad de vida de la población. El aire que respiramos, las aguas de nuestros ríos, el sonido que nos envuelve y hasta los olores que percibimos se hallan perturbados, y ello es fuente de malestar y causa de enfermedades.

La atmósfera se encuentra contaminada, con un nivel de partículas de monóxido de carbono que suele estar por encima del nivel tolerable, y en las zonas más congestionadas las marcas se acercan a los registros de México y San Pablo, dos de las ciudades más contaminadas del globo. La principal causa es la emisión de gases por parte de los vehículos, aunque persisten también las emisiones de las industrias. El incremento del parque automotor, la falta de mantenimiento de muchísimos vehículos y la carencia en los escapes de un sistema de reducción de los gases contaminantes indican que el problema persistirá.

Los agentes químicos que contaminan la atmósfera, como ciertos hidrocarburos, las partículas, los óxidos de nitrógeno, el plomo y, por supuesto, el monóxido de carbono, pueden tener efectos cancerígenos y provocar afecciones en el aparato respiratorio. Para paliar estos efectos, los expertos aconsejan implementar una mejor red de monitoreo a fin de identificar las fuentes contaminantes y promover tanto la instalación de catalizadores en los autos como la utilización de gas natural en los vehículos.

Otra fuente de contaminación está configurada por los residuos. Se requiere un mayor control de todo el proceso de eliminación de residuos tóxicos tales como los hospitalarios, evitando su quema, ya que se ha demostrado que ello produce dioxinas asociadas al cáncer, que emitidas al ambiente pueden migrar a grandes distancias y terminar incorporándose a la cadena alimentaria.

Además, en los aledaños al Riachuelo existen basurales donde se queman diariamente los residuos, y en la cuenca Matanza-Riachuelo se lanzan cada día más de trescientos mil metros cúbicos de aguas servidas y cerca de noventa mil metros cúbicos de residuos industriales.

Hay zonas bajo riesgo ecológico, como Dock Sud, y amplias franjas de la población bonaerense vive en la cercanía de napas de alto nivel de toxicidad. Sería irresponsable esperar a que ocurriera una tragedia ecológica para que recién entonces comience a desplegarse una política ambiental más firme, capaz de revertir el déficit de décadas, de modificar el marco normativo inadecuado, y de implementar los controles y el ordenamiento necesarios. 

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